INFORMACIÓN

INFORMACIÓN

PUBLICACION REVISTA D

sábado, 7 de marzo de 2015

FINLANDIA UNA LECCIÓN EDUCATIVA PARA GUATEMALA


SISTEMA EDUCATIVO 
FINLANDIA VRS GUATEMALA

El Sistema Educativo Finlandés: 
lecciones dramática para Guatemala

Cesar Castillo

Guatemala y Finlandia son países muy diferentes y sus sistemas educativos lo son aún más; sin embargo, vale la pena hacer un esfuerzo de análisis comparativo a fin de romper algunas estructuras –al menos en la imaginación– con la visión de que hay cosas que pueden cambiar si se tiene una aspiración alta sobre lo que puede ser Guatemala.
La población de Finlandia representa menos de 40% de la de Guatemala y es un país que cuenta con un territorio equivalente a 3 veces el nuestro. Cuenta con una república parlamentaria y democrática; es parte de la Unión Europea desde 1995. Los niveles de corrupción son casi inexistentes. Su principal motor económico es la industria, destacando las siguientes ramas: maderera, metalúrgica, telecomunicaciones (dentro de las cuales está Nokia) y productos eléctricos. Contrario a lo que pudiera pensarse, Finlandia es un país que depende de las importaciones de materias primas, energía y algunos componentes de bienes manufacturados, por lo que se puede observar que el libre comercio le ha traído excelentes resultados.
Su principal apuesta en el futuro estuvo en la educación como pilar de esta nación y hace 30 años decidió hacer las reformas correspondientes para lograrlo. Por medio de la educación se construyen los cimientos que llevan a un país hacia el éxito o el fracaso. Entendiendo al éxito como una realidad en donde el desarrollo humano tiene una relación armónica con el medio ambiente y se posee una cultura fuerte. Es de suponer que un pueblo educado sabe diferenciar entre la demagogia y la verdad. Los valores han moldeado la voluntad a tal punto que ese país ha logrado prosperar aún en la adversidad.
A partir de la publicación de los resultados de la prueba PISA (
Programme for International Student Assessment), quedó claro que el sistema educativo de Finlandia es un ejemplo para los sistemas educativos de todo el mundo no sólo por el desempeño de los alumnos sino porque ha logrado que los estudiantes amen seguir aprendiendo, sin que ello signifique vivir bajo un sistema de rigidez extrema.
Desde 1919, en ese país la educación básica es gratuita y está organizada por el Estado; el gasto público en educación es 6.4% del PNB y se ha dado mucho énfasis a los idiomas y la preservación de la identidad propia de cada pueblo y comunidad. En Guatemala, el gasto en educación es aproximadamente 3% del PIB, sin embargo, la forma de gastar el presupuesto es muy diferente, ya que el país adolece de inversión en infraestructura y material didácticos; gasta demasiado en cosas en las que Finlandia no gastaría, tales como supervisores, asesores y cuestiones sindicales.
El nivel preescolar es gratuito y los municipios son responsables de impartirlo; la escuela básica dura 9 años y se cursa entre las edades de 7 a 17. Los útiles, libros de texto, la atención sanitaria y dental, así como la comida, son gratuitos. En los primeros 6 años, las clases son impartidas por un solo maestro y en los tres últimos grados, para cada materia hay un maestro diferente. El máximo de alumnos en un salón es de 24 y dentro del sistema, un aspecto fundamental, es que aquellos que tengan problemas de aprendizaje o tengan capacidades diferentes son atendidos inmediatamente y se les ayuda para que no se atrasen. Existe un salón para necesidades especiales al entrar a primero de primaria; sin embargo, los niños que enfrentan una situación así son integrados en aquellas clases donde puedan convivir con los demás alumnos, con la finalidad de que el desarrollo e integración sea lo más normal posible. Si un alumno vive a más de cinco km de la escuela a la que asiste, el Estado cubre el costo de transporte.
En Guatemala, la escuela básica abarca las edades entre los 6 años a los 15, y el nivel de enseñanza difiere significativamente entre las escuelas públicas y privadas, acentuando aún más las oportunidades de desarrollo de cada alumno; y en caso de que alguno presente alguna discapacidad, el apoyo es insuficiente e incluso en la prueba ENLACE no hay mecanismos que ayuden a estos alumnos a compensar algún tipo de desventaja física o mental que presenten, lo cual provoca un nivel de frustración severo.
En Finlandia, sólo 0.4% no termina la educación obligatoria; el bachillerato abarca las edades de entre 16 a 19 años y son los municipios los responsables de brindarla. El avance depende del número de asignaturas que escoja el alumno. No hay horarios ni grupos rígidos y el examen para aprobarlo es nacional. La universidad cuenta con un alto grado de autonomía y existe la libertad científica. No hay universidades privadas. La realidad de Guatemala es muy diferente, ya que tiene un sistema educativo rígido, con un alto grado de deserción en cada nivel, sobre todo a nivel bachillerato; además, sólo 28% de la población en edad de cursar el nivel profesional tiene acceso a él, lo cual no sólo se debe a cuestiones económicas sino al desánimo de los jóvenes y el desinterés de los tutores.
Con la aplicación de la prueba PISA, en el año 2000, Finlandia destacó de forma contundente. En ese año, obtuvo el primer lugar en lectura, el cuarto lugar en matemáticas y el tercer en ciencias. En 2003, ese país fue capaz de mejorar para alcanzar el primer lugar en las tres materias evaluadas en 2000 y el segundo lugar en la resolución de problemas. Además, en el análisis que se hizo sobre los resultados, se dejó ver que Finlandia es el país en donde las diferencias de aprovechamiento de género son las menores. El porcentaje de alumnos con puntaje bajo en matemáticas es de 6% en Finlandia y de 21% (en promedio) en los países de la OCDE. Este estudio también señala que el nivel de ansiedad para las matemáticas en este país es menor al que experimentan los paísesde la OCDE, por esa materia. Guatemala aun no ha podido accesar a este tipo de pruebas por ser un pais subdesarrollado y en vias de "desarrollo" sin calidades educativas de competitividad de nivel internacional.
Tenemos que aprender y apropiar las cosas sencillas que pueden cambiar a Guatemala. Muchas de ellas están ilustradas en el sistema educativo finlandés, el cual tiene peculiaridades extraordinarias, desde el momento en que lejos de ser un sistema altamente coercitivo es un sistema que tiene como centro no el conocimiento en sí mismo, sino al alumno. Los niños y jóvenes desarrollan sus potencialidades amando aprender. En ese país existe una idea que lejos de ser una utopía es la que orienta la acción de todos: "un alumno feliz, bien desarrollado, con la libertad para desarrollarse a su ritmo, adquirirá más fácilmente los conocimientos". Esa Räty, director del Colegio Niinivaara, en Joensuu, afirma: "cada alumno es importante".
Los docentes deben poseer un titulo a nivel de Licenciatura para trabajar en el nivel preescolar y básico, nivel de Maestría para trabajar en Bachillerato y Doctor para trabajar en los niveles superiores, deben ser especializados en su área especifica de trabajo y deben pasar dos pruebas anuales para medir su calidad y capacidad de enseñar, un control psicológico y pedagógico para evitar violaciones y abusos hacia los estudiantes.
En Finlandia, la escuela es un espacio que se asemeja a la casa de un alumno, porque posee un ambiente cálido y acogedor; la dimensión de cada aula es de unos 65m2 y tiene lugares de descanso. Algo también notable es la limpieza, donde el espíritu de manchar y destruir no existe. Esto muestra que los alumnos se sienten bien en sus escuelas, donde el número máximo de alumnos es de 300 a 400. En este lugar, los maestros son respetuosos, disponibles y atentos. Los niños, niñas, jóvenes y adultos tienen autodisciplina y no hay lugar a robos. Incluso, la suspensión definitiva no existe, sino que cuando hay suspensión (de tres meses) existe la obligación de seguir estudiando desde el hogar.
El ritmo de aprendizaje y los tiempos de recreación son importantes; dicho ritmo de aprendizaje va de acuerdo a cada niño. Respecto al esfuerzo de integración, también hay un gran interés en los inmigrantes, que en su mayoría son rusos y a los cuales se les dan clases intensivas de finés.
Para todos los niños, la mañana es dedicada a estudiar música, deporte, actividades manuales o artísticas, lengua materna, matemáticas, idiomas internacionales y lenguas autóctonas etc., y la tarde para jugar.
Existe una gran libertad de cátedra: a los 9 años empieza el aprendizaje del inglés y a los 11 años se les da a escoger el estudio de otra (alemán, sueco, francés y ruso). A partir de los 13 años (nivel 7), los jóvenes estudian materias opcionales según los colegios y cada colegio elegirá aquellas asignaturas en las que hará hincapié (como educación física, dibujo, música, lenguas extranjeras). Además podrán escoger dos materias facultativas en ese nivel; mientras que el nivel 8 podrán elegir 6 y en el último, 5. Este método promueve la autonomía y el sentido de la responsabilidad.
Respecto a la manera de evaluar, este país tiene como principales lemas "no crear tensión" "ni nulidad por los fracasos", "lo importante es que los alumnos sientan que son buenos para algún campo". Es por ello que las evaluaciones empiezan hasta los 9 años, pero las calificaciones como tales hasta los 13 años. Antes de esa edad las evaluaciones son sin cifras (lo que no excluye el reporte a los padres sobre el avance de sus hijos).
Las notas van de 4 a 10, porque no hay interés alguno en cuantificar la ignorancia, sino sólo los niveles del saber adquirido. Pueden continuar avanzando aún con 1 o 2 fracasos
en exámenes, pero se procura que los aprueben lo antes posible. En este país hay un compromiso real con los alumnos y esa es la gran diferencia que existe con Guatemala, no existe diferencia en educación entre niños nacionales y extranjeros o inmigrantes.
Los valores que se inculcase viven y eso es lo que permite priorizar el bienestar de las personas. Sin duda, en ese país no es necesario un gasto desmedido para guardar el orden, porque se ha insistido en despertar la conciencia de cada niño o joven, llevándolos a entender que las personas son más valiosas que las cosas y que la ciencia sí puede estar al servicio de la humanidad. No existe burocracia y tantos empleados administrativos, su eslogan es "ciencia, arte y educación para todos".