jueves, 18 de septiembre de 2014

DERECHOS HUMANOS Y PUEBLOS INDIGENAS

LOS DERECHOS HUMANOS Y LOS PUEBLOS INDÍGENAS





1.   - PRESENCIA INTERNACIONAL DE LOS PUEBLOS INDIGENAS.

La relación de los derechos humanos con los pueblos indígenas ha sido y es, más bien, traumática. A pesar de haber conseguido ser reconocidos como sujetos de derecho, como personas que son, aun hoy siguen siendo uno de los grupos sociales más atacados y amenazados del planeta. Tanto es así, que lo que se ve amenazado es su supervivencia.
Los derechos que les son inherentes no son del todo efectivos en las realidades en que estos pueblos viven. Si bien, es cierto que su situación ha mejorado considerablemente desde la aparición de los derechos humanos, todavía quedan aspectos esenciales en su supervivencia, como las cuestiones territoriales y de auto gobierno, faltos de protección y sometidos al libre albedrío de los estados en los que se asientan.

Aunque tradicionalmente se les ha considerado seres inferiores carentes de todo tipo de derechos, cuya única esperanza de no ser exterminados era la de asimilar la cultura del pueblo colonial y dominador, las voces a favor de estos pueblos comenzaron a hacerse notar relativamente pronto.
Fue ya durante el periodo de colonización española en América, cuando Bartolomé de las Casas criticaba y denunciaba el trato que recibían los indios, y muy en particular, el sistema español de la encomienda.
A Bartolomé de las Casas lo siguieron otros juristas de la época y de la importancia de Francisco de Vitoria o Hugo Grotius. Francisco de Vitoria, además de respaldar las teorías de De las Casas sobre la existencia de una humanidad esencial común a todos los hombres, bien fuesen indios o no indios, defendió la posesión de los indios de un poder original autónomo y de unos derechos sobre sus tierras, así como su condición de seres humanos. Por su parte Hugo Grotius, considerado por muchos el padre del derecho internacional, coincidía con las tesis de Vitoria relativas a los derechos de los indios en cuestiones de tierras y a su condición de seres humanos, aunque constataba la existencia de diferencias notorias con el resto de seres humanos.

Desgraciadamente las tesis de estos juristas relativas a los indios no gozaron de mucha popularidad y cayeron pronto en el olvido. Los estados siguieron dispensándoles un trato discriminatorio y han sido objeto de brutales políticas de asimilación y exterminio hasta que cansados de tanta violencia y discriminación en su contra comenzaron a organizarse en el ámbito internacional para reclamar el respeto de sus derechos y culturas.
Los primeros pueblos indígenas en alzar sus voces y organizarse fueron pueblos de Estados Unidos, Canadá, el Ártico, Australia y Nueva Zelanda en la década de los 60  al iniciar campañas públicas para lograr el reconocimiento de sus derechos.
Aunque los pueblos indígenas han existido desde hace miles de años, la proliferación de organizaciones durante las últimas décadas se debe principalmente a la influencia de los movimientos de descolonización, de los movimientos de derechos civiles y de poder negro y al aumento de los apoyos financieros para las iniciativas indígenas.

El movimiento se desarrollo rápidamente, y durante la década de los 70 aparecieron organizaciones de ámbito local y nacional por América central y del Sur. En 1974 y 1975 la naturaleza internacional de los movimientos indígenas se cristalizó con la formación las organizaciones “ International Indian Treaty Council” y “ World Council of Indigenous Peoples”. Estas organizaciones consiguieron reunir a pueblos indígenas de América, Escandinavia, Australia y Nueva Zelanda, y comenzaron a trabajar en el ámbito de las organizaciones internacionales, especialmente dentro de Naciones Unidas.

Durante la década de los 80, los movimientos indígenas comenzaron su actividad en Asia. En Filipinas, “la alianza de los pueblos de la cordillera” se formo en 1984. Seguidamente se creo en 1986 “ el consejo de los pueblos indígenas y tribales” de la India. El pueblos Ainu de Japón y los pueblos aborígenes de Taiwan del este de Asia; los pueblos indígenas del sudeste asiático de Tailandia, Malasia, e Indonesia; y los pueblos de Bangladesh y Nepal; formaron en 1992 “ el pacto de los pueblos indígenas de Asia”.
Posteriormente el movimiento indígena ha seguido desarrollándose durante la década de los 90, con la formación por parte de 26 pueblos del norte de Rusia de su propia organización.

Toda esta evolución del movimiento indígena alcanzó su máximo esplendor a partir de  1982 cuando se creo en el seno de Naciones Unidas el grupo de trabajo sobre pueblos indígenas y las organizaciones indígenas comenzaron a hacerse notar en el mayor foro internacional existente.
A partir de ese año el desarrollo de las organizaciones indígenas ha sido paralelo al desarrollo de un fuerte movimiento en favor de los pueblos indígenas y de sus derechos dentro de Naciones Unidas, que ha posibilitado que el grupo de trabajo se convierta en uno de los foros con mayor asistencia de organizaciones y observadores de Naciones Unidas, que se declarase 1993 como el año internacional de los pueblos indígenas y que la década entre 1994-2005 como la década internacional de los pueblos indígenas.

Según Julian Burguer, secretario del grupo de trabajo de Naciones Unidas sobre pueblos indígenas, los pueblos indígenas han acudido muy acertadamente a Naciones Unidas porque se han dado cuenta de que sus problemas emanan generalmente de ámbitos superiores a sus fronteras estatales; porque han asumido que el mandato de Naciones Unidas también es para asegurar su protección y supervivencia y por lo tanto, las decisiones, tratados y acciones que se llevan a cabo dentro del seno de Naciones Unidas les afecta; porque los estados generalmente ni escuchan los problemas de los pueblos indígenas ni intentan resolverlos; y porque llevando sus problemas al ámbito internacional consiguen apoyos de otros países y organizaciones.

Durante las últimas décadas, los pueblos indígenas han creado un fuerte movimiento internacional, retomando las tesis de antiguos juristas sobre sus derechos y su condición de seres humanos que ha afectado directamente a las políticas estatales en materia indígena. Estas han tenido que ser modificadas, muy a pesar de muchos estados, en pro de la defensa y protección de sus formas de vida y no de políticas asimilacionistas o genocidas, como las que han soportado durante tantos siglos. Aunque siguen sufriendo constantemente amenazas y violaciones de sus derechos, ya nadie duda de su condición de seres humanos y de su titularidad de unos derechos humanos. Ahora la cuestión es definir esos derechos y adecuarlos a la especificidad de los pueblos indígenas 

LA DECLARACION UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS Y LOS PUEBLOS INDIGENAS.

Nadie duda que la Declaración universal de Derechos Humanos constituyó un hito histórico que ha marcado definitivamente la historia de las relaciones internacionales con un antes y un después. El movimiento internacional que ha surgido a cuenta de la protección de los derechos humanos, los convenios y declaraciones que se han firmado para asegurar su protección y respeto y los mecanismos de control y defensa que se han creado para limitar el poder de los estados son consecuencias extraordinarias de una resolución de Naciones Unidas que difícilmente podrá volver a repetirse.

Si embargo, el paso de los años y de los acontecimientos han ido dejando al aire multitud de aspectos que la declaración en su día no resolvió porque todavía no estaban planteados o porque la organización mundial de entonces no los contemplaba.
Así pues, el debate sobre la universalidad de los derechos humanos y su aplicabilidad se ha convertido en uno de los debates más controvertidos que hay en torno a los derechos humanos. Se critica el predominio cultural de occidente en la filosofía de la declaración, la escasa representatividad de la declaración con la realidad internacional surgida después de los procesos de descolonización, la falta de eficacia y aplicabilidad de unos derechos que no se respetan en las ¾ partes del mundo…

Los pueblos indígenas se han sumado, como no, a las voces criticas con la universalidad de los derechos humanos. Consideran insuficiente la protección que les dispensa la declaración universal tal y como esta redactada porque impone unas visiones de la vida y de las relaciones comunitarias diferentes a las suyas y porque ignora derechos que para ellos son vitales. La eficacia de los derechos humanos dista mucho de abarcar las realidades de los pueblos indígenas porque simplemente no se han tenido en cuenta.

Esto se explica cuando echamos la vista atrás y analizamos la pluralidad cultural de los miembros del comité redactor de la declaración. Todos ellos venían de países occidentales o coloniales y representaban a una realidad de poco más de cincuenta países, enfrentados ya en los dos bloques antagónicos de la guerra fría[10]. La mayoría de los países que actualmente componen la asamblea general estaban inmersos en procesos de descolonización precisamente contra muchos de los países miembros del comité redactor y sus culturas seguían subyugadas a la dominación colonial. 
En aquel entonces la realidad indígena no era conocida. Los estados aplicaban políticas asimilacionistas con los pueblos indígenas que se asentaban en sus territorios y estos no tenían ninguna representatividad en el ámbito internacional porque cuando estos pueblos comenzaron a hacerse oír en el ámbito internacional fue a finales de la década de los 60. Para aquel entonces no solo la declaración había sido ya aprobada por todos los gobiernos del mundo sino que también las dos convenciones de derechos, la de civiles y políticos y la de los sociales económicos y culturales, habían entrado ya en vigor al conseguir a mediados de los 60 el número mínimo de ratificaciones impuesto por naciones Unidas para su entrada en vigor.

Por lo tanto es obvio que no se tuvo en cuenta las especificidades de las culturas indígenas en la redacción de la declaración universal de derechos humanos. Y esto además de ser perjudicial para los pueblos indígenas, es revelador sobre la escasa representatividad cultural que tuvo la declaración, porque, aunque  poblacionalmente solo suponen el 4% del total mundial, o lo que es lo mismo, unos 300 millones de personas, de las 5000 culturas existentes en nuestro planeta, el 95% de ellas son culturas indígenas.

La declaración universal de derechos humanos fue hecha desde una óptica occidental, basada en los modos de vida y costumbres de las culturas dominantes en aquella época. Su objetivo principal era el de dotar a los individuos de una serie de derechos y mecanismos que les defendieses en el futuro de atrocidades y violaciones como las cometidas durante la segunda guerra mundial. La comunidad internacional estaba impactada por las tácticas nazis de exterminio en los campos de concentración.
Por ello la declaración universal se baso en las concepciones individualistas del momento, que situaban al individuo por encima de la colectividad y estableció unos derechos individuales.

Por su parte las culturas indígenas tienen fuertemente asumida una dimensión comunitaria, que obviamente no se asume en la declaración universal. Ellos centran la vida y las relaciones personales no en el individuo, sino la comunidad, que es quien decide y actúa sobre los individuos. Esta concepción comunitaria es la base que justifica su necesidad de gozar de unos derechos colectivos. Unos derechos que la comunidad ejercería como sujeto y gracias a los cuales la comunidad podría garantizar su pervivencia.

Actualmente el único derecho colectivo que se reconoce es el derecho a la libre autodeterminación de los pueblos, entendiendo siempre que por pueblos se refiere a los estados(únicos sujetos de derecho internacional). Aparte de este derecho, no se entiende que los derechos puedan tener un aspecto colectivo y que algunos pueblos necesiten de este aspecto para salvaguardar sus culturas y comunidades. Se tiene miedo de aceptar derechos colectivos por la desestabilización política que pueden acarrear en muchos estados, donde las minorías pueden utilizarlos para sus reivindicaciones políticas y sociales y por mantener las concepciones individualistas que fundamentan la declaración de derechos humanos.
Si los estados no aceptan la dimensión comunitaria de los pueblos indígenas y no permiten la adopción de la perspectiva colectiva de los derechos, es prácticamente imposible que estos pueblos puedan mantener sus tradicionales formas de vida. 

Como consecuencia de las pretensiones colectivas de los pueblos indígenas y su conflicto con los estados esta el tema del autogobierno o autodeterminación. Un derecho que se les niega, a pesar de su importancia para la pervivencia de un pueblo o una cultura y que a pesar de ser reconocido en los pactos de 1966, los pueblos indígenas están excluidos de su disfrute. 
Los pueblos indígenas, conscientes de su conciencia nacional, no reconocen las fronteras y las estructuras estatales creadas sin su participación. Por ello, insisten en afirmar su derecho a la autodeterminación, reconocido en los convenios de derechos humanos. Consideran que tienen derecho a decidir sus sistemas de gobierno y sobre todo a gobernarse a sí mismos y por lo tanto reivindican la aplicación a su caso del derecho a la libre autodeterminación de los pueblos.
Estas reivindicaciones no solo desafían la concepción individualista de los derechos, sino que desafía también las demarcaciones fronterizas de los estados y las estructuras estatales de los mismos, que  actualmente existen. Por lo tanto los estados no los consideran titulares del derecho a la autodeterminación porque según sus teorías los pueblos indígenas no son pueblos sino poblaciones, y como tales ni les corresponden derechos colectivos, ni les corresponde el derecho a la libre autodeterminación de los pueblos.
Así pues los pueblos indígenas carecen de capacidad para gobernarse según sus costumbres y leyes ancestrales y están sometidos a legislaciones externas, que en muchos caso ni conocen ni entienden. Se les niega su identidad cultural al no permitirles vivir según sus leyes y normas.

Otra causa de la debilidad de la declaración universal de los derechos humanos en la protección de los pueblos indígenas se encuentra en los derechos relativos a la tierra. Las culturas indígenas están fuertemente arraigadas a las tierras de sus ancestros  y al contrario que para nuestras culturas la importancia de la tierra que habitan es vital para ellos. 

Esta especial conexión no ha sido nunca entendida por nuestras culturas. Esta incomprensión, unida al hecho de que dentro de lo que es, y debería reconocerse así, territorio indígena, aproximadamente el 7% del territorio mundial, se encuentra el 70% de la biodiversidad de flora y fauna actual[16], explica porque los estados modernos nunca han respetado los territorios indígenas y el derecho de estos pueblos sobre sus territorios.

La historia ha demostrado que los pueblos indígenas no son capaces de vivir lejos de sus territorios ancestrales sin perder su identidad cultural y sus tradiciones. Para ellos es vital el respeto de estos derechos a la propiedad de la tierra y a la explotación de los recursos naturales según sus ritos y costumbres.
Desgraciadamente la ausencia de referencias a estos derechos en los documentos internacionales de los derechos humanos y un sinfín de intereses económicos e industriales de los estados ha hechos que los pueblos indígenas lleven siglos sufriendo constantemente la alteración de su territorio vital, cuando no su perdida definitiva.

Así pues los instrumentos internacionales del momento distan mucho de dar una protección adecuada a los pueblos indígenas y a sus pretensiones. De esta forma fue afirmado en el estudio sobre la discriminación contra los pueblos indígenas redactado en el seno de Naciones Unidas entre 1972 y 1984 y así se ha recogido por el grupo de trabajo de Naciones Unidas al impulsar la creación de una declaración de derechos de los pueblos indígenas en el seno de Naciones Unidas y dentro de las actividades del decenio internacional de los pueblos indígenas(1994-2005).

A pesar de la ausencia de referencias a las particularidades de los pueblos indígenas que hay tanto en la declaración universal como en las dos convenciones de 1966, no cabe duda que desde la proclamación de la declaración la situación de los pueblos indígenas ha mejorado, o por lo menos no ha empeorado.

Dentro de las Naciones Unidas se ha producido un activo movimiento a favor de la protección de estos pueblos que se plasmó en la creación del grupo de trabajo sobre pueblos indígenas en 1982 y que espero se plasme en la adopción, cuanto antes, de la declaración de derechos indígenas que se sigue gestando en el seno del grupo de trabajo.
El grupo de trabajo es el único foro oficial al que las organizaciones indígenas pueden acudir para plantear sus problemas. Debido a la gran aceptación que ha tenido desde un principio se ha convertido en un foro de máxima transcendencia para el futuro de los pueblos indígenas.
En la actualidad en el seno de este grupo de trabajo, que se reúne todos los años en Ginebra, sé esta trabajando un borrador de declaración de derecho indígenas, que sin duda contribuirá a la supervivencia de unos pueblos tan amenazados por el exterior.

Otro órgano importante dentro de Naciones Unidas, es el Comité de Derechos Humano establecido por el artículo 28 del Pacto de Derechos Civiles y Políticos para resolver las denuncias individuales sobre violaciones de derechos humanos.
Los pueblos indígenas han utilizado en diversas ocasiones este mecanismo, amparándose en el articulado del pacto, aunque principalmente en el artículo 27 referido a la protección de las minorías dentro de los estados.

A pesar de que no quieren ser considerados simplemente como minorías porque su situación es diferente y más especial puesto que se remonta a los orígenes mismos de las civilizaciones, se han visto obligados a utilizar su condición de grupos minoritarios para lograr una cierta protección de sus culturas y modos de vida como pueblos que de otra forma no hubieran conseguido debido al vacío legal existente en cuanto a la defensa y protección de estos pueblos.
Además, a través del artículo 27, es el único modo que tienen de dotar sus denuncias con cierta perspectiva comunitaria que de otra forma sería imposible porque el procedimiento del comité es exclusivo para denuncias individuales.
Casos como “Lansman v. Finland”[18],  el de “ R. L. et al. V. Canada”[19], o el de “A.D. v. Canada”[20] son algunos de los casos más destacados que han analizado el comité y que han contribuido a crear jurisprudencia relativa a pueblos indígenas.

Dentro de las organizaciones regionales, tan solo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, dependiente de la Organización de los Estados Americanos se ha mostrado activa en la defensa y protección de los pueblos indígenas. Esta organización tiene desde 1972 la defensa de estos pueblos como un compromiso sagrado por motivos tanto humanitarios como históricos.

Como consecuencia de este interés por promover su defensa la comisión ha intervenido a lo largo de todos estos años en numerosos casos relativos a violaciones de derechos humanos de pueblos indígenas. Casos como el de los indios "peasant" en Colombia y Guatemala o el de los indios " Miskitos" en Nicaragua, relativos a violaciones de derechos humanos y otros como el de los indios " Guahibo" en Colombia, el de los indios "Aché- Guayakí" de Paraguay o el de los indios " Yanomami" en Brasil, relativos a la posesión de las tierras indígenas son algunos de los casos más trascendentales que la comisión ha analizado.


LA DECLARACION DE NACIONES UNIDAS SOBRE LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDIGENAS.

La declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas es un proyecto que se inicio en el seno del grupo de trabajo con motivo del comienzo del decenio internacional de las  poblaciones indígenas en 1994. El proyecto de declaración fue presentado en la resolución 1994/45 de la subcomisión de prevención de discriminaciones y protección de las minorías el 24 de Octubre de 1994. Desde entonces la comisión redactora de la declaración se reúne anualmente en Ginebra durante la segunda quincena del mes de Octubre con los estados y los representantes indígenas para discutir y avanzar en el lento proceso de consensuar una declaración que pueda ser adoptada por la asamblea general de manera unánime.

Desgraciadamente, hasta la fecha solamente se han  aprobado dos artículos de la declaración. El artículo 2 relativo a la condición de libertad e igualdad de las personas indígenas con respecto al resto de las personas y el artículo 43 relativo a la igualdad de sexo entre los hombres y mujeres indígenas.

En el resto de artículos no se ha podido llegar al consenso entre los representantes de los estados y los líderes indígenas y el proceso de aprobación de la declaración ha entrado en una fase de estancamiento bastante entristecedora porque cada año que pasa parece más difícil llegar a consensuar una declaración antes del final del decenio.
La causa principal de este bloqueo se encuentra en la reticencia y rechazo de la mayoría de los estados a aprobar una declaración sin tener muy claro quienes son los receptores de la misma, a permitir darles la consideración de pueblos y a aprobar artículos referentes a la libre determinación y a los derechos medioambientales de los pueblos indígenas que amenazan la integridad territorial y estatal de los estados. También la falta de consenso y organización en el seno de las organizaciones indígenas a la hora de expresar sus opiniones y decisiones esta mermando la marcha del proceso.

Sobre la cuestión de la definición, no hay ninguna definición internacionalmente asumida que distinga  a los pueblos indígenas. Tan solo la convención 169 de la OIT recoge una definición, que actualmente es la única definición oficial que se puede dar de los pueblos indígenas. Esta definición se basó principalmente en la definición dada por el relator especial Martínez Cobo en el extenso estudio que realizó sobre el problema de la discriminación contra las poblaciones indígenas. De estas definiciones y de otros intentos que se han producido en el ámbito internacional se pueden destacar tres características comunes en  todas ellas que pueden marcar las pautas en el ámbito internacional. Estas son:

La permanencia en el tiempo. Mucho antes de la llegada de los colonizadores y desde tiempos inmemoriales.
La  auto-identificación como pueblos indígenas.
La voluntaria perpetuación de tradiciones y costumbres. Un modo de vida existente paralelo a las modernas culturas que preserva las culturas antiguas y sagradas.

Respecto a la consideración de pueblos o poblaciones, el enfrentamiento es bastante fuerte y tanto, los estados como los pueblos indígenas, no parecen nada dispuestos a ceder un ápice en este punto. Los líderes indígenas consideran que son pueblos iguales que los demás, con los mismos derechos y obligaciones, y como tales les corresponde el derecho de ejercer su gobierno y autonomía de la manera y forma que consideren más oportuno. Por su parte los estados, conscientes de que aceptar la condición de pueblos abre directamente las puertas del derecho a la libre autodeterminación contenido en los pactos de 1966, no están dispuestos a correr riesgos que perjudiquen la estabilidad nacional de sus países y consideran que simplemente son poblaciones de los estados.

De esta cuestión dependen en gran parte los derechos referentes a la libre determinación de estos pueblos y al auto gobierno, porque si se acepta la consideración de pueblos, automáticamente tendrán estos derechos asegurados, no solo por la declaración  de derechos indígenas, sino también por los pactos de derechos humanos de 1966. 
Los estados no están dispuestos a negociar el tema de la autodeterminación. Como mucho, algún estado se ha mostrado dispuesto a conceder cierto grado de autonomía a los pueblos indígenas que abarque tanto a su gobierno como a su territorio. Pero siempre dependiendo de los gobiernos centrales y de las organizaciones estatales pertinentes.

Con los derechos medioambientales, la situación es similar. Muchos pueblos indígenas están asentados en tierras fértiles o ricas en minerales. Eso hace que las políticas económicas de muchos estados pasen por la explotación de las tierras indígenas. Hasta ahora nunca se les ha respetado el territorio o sus derechos históricos de posesión de las
tierras. En el mejor de los casos se les concede la propiedad de la tierra con la condición de que si aparecen recursos minerales en las tierras la explotación y beneficio correrá a cargo del estado. Además la mayor parte de los estados donde hay pueblos indígenas pertenecen al grupo de países en desarrollo, por lo que la necesidad estatal de asegurarse las explotaciones minerales y petrolíferas es vital.
Así pues los estados no quieren oír hablar de temas como la propiedad de las tierras y de los recursos naturales que en ellas se encuentran, a pesar de conocer la interdependencia que une a los pueblos indígenas con sus tierras y la necesidad vital que tienen de que estos derechos se les reconozcan en la declaración.

Por último, la falta de consenso entre los líderes indígenas, debido a la increíble pluralidad de pueblos representados ante el grupo de trabajo de Naciones Unidas, a la hora de adoptar posturas ante las propuestas de los estados hace que los procesos de decisión se retrasen aun más. En la última reunión del grupo de trabajo, el pasado mes de Julio, asistieron más de 1000 representantes y líderes indígenas. Si a esto también se le añade el escaso interés de los estados implicados, en la adopción de la declaración nos llevan a entender un poco mejor los motivos que hacen tan difícil la aprobación de la declaración de derechos de los pueblos indígenas.  

A pesar de que durante las últimas décadas la situación de los pueblos indígenas ha mejorado mucho, gracias a la constante presión que las organizaciones indígenas han venido ejerciendo en el ámbito internacional, esta todavía claro que siguen siendo uno de los grupos sociales más amenazados de la tierra, tal y como se afirmó en la declaración de Río en 1992.

Las declaraciones y convenios internacionales sobre derechos humanos no son suficientes para proteger la realidad de unos pueblos que difiere bastante de la realidad para la que esas declaraciones y convenios han sido firmados. Existen unos derechos específicos a los pueblos indígenas, como los derechos medioambientales y los derechos de auto gobierno, que son fundamentales para garantizar la supervivencia de unos pueblos tan amenazados por las apisonadoras del capitalismo occidental. Los estados, a pesar de que han reformado muchas de sus injustas legislaciones con los pueblos indígenas, siguen resistiéndose a asumir las obligaciones que proteger a estos pueblos requiere. Es lógico pensar que no solo tienen obligaciones aquellos estados, dentro de cuyos límites geográficos se asientan pueblos indígenas, porque el mantenimiento de la pluralidad cultural del planeta es tarea de todos los países y ciudadanos. Por lo tanto la protección de estos pueblos debería constituir un objetivo prioritario en las labores de Naciones Unidas.

La declaración de derechos de los pueblos indígenas es un documento básico que debería existir desde hace mucho más tiempo porque es el único documento que recoge y protege las diferentes filosofías indígenas sobre las personas, su organización en comunidad y su relación con la naturaleza.

Es de vital importancia para le futuro de estos pueblos que se pueda aprobar la declaración tal y como la han redactado los líderes indígenas y que a partir de ella se comience una nueva época en la historia de las relaciones entre pueblos indígenas y no indígenas marcada por el respeto mutuo y la convivencia pacífica.

Para esto es muy importante que los estados cambien de actitud y se muestren abiertos a introducir nuevas formas de organización política para conceder espacios a los pueblos indígenas.

FRASES QUE LOS EDUCADORES DEBEN EVITAR AL HABLAR DE PUEBLOS INDIGENAS

FRASES QUE LOS EDUCADORES DEBEN EXTERMINAR DE SU VOCABULARIO AL HABLAR DE PUEBLOS ORIGINARIOS



Cuando se habla de nuestros pueblos originarios, muchos dicen ser “especialistas” en sus costumbres, cosmovisión, danzas y otros aspectos. Es difícil ser especialista desde una oficina, simplemente porque la vida en comunidad y el aprendizaje de “ser un verdadero originario” se vive en vivo, día a día, no en cuatro paredes. Aunque actualmente información al alcance de todos sobre nuestros pueblos originarios aún se comente errores con ciertas frases, que no han podido ser erradicadas de nuestro vocabulario. conocerán las 4 frases erróneas más típicas que escuchamos a diarios;

1: “Niños este año para Fiestas Patrias, nos disfrazaremos de Inditos”

Error: Los pueblos originarios NO se disfrazan, sino se visten o portan sus trajes originarios. Ya que su atuendo es su ropa cotidiana claramente más útil de la que usamos hoy en día o en festividades propias. Tiene un fin definido; Ejemplo el Morral es mejor que una cartera, llevas de todo y siempre te queda espacio para más cosas. Solo hay que ponerse en el caso contrario; “Niños nos disfrazaremos a lo occidental, mañana traigan sus jeans y blusa”. Claramente no le agradaría la frase y en dos por tres estaría reclamando.

“Esos inditos (marchantes)”
Error: Recuerde que el término “indio” fue erróneamente impuesto por los navegantes y exploradores europeos, ya que en su pensamiento y ansia de poder, pensaron haber llegado a la “india” y no a un nuevo continente como fue en realidad. Marchante es un termino despectivo mal utilizado por la mayoría de Guatemaltecos que se auto-identifican como LADINOS, para hacer una diferencia entre un Indígena y Ladino, Marchante (que camina, que va caminando a comerciar) en pocas palabras el "marchante" es quien camina a comprar "NO quien vende". Los descendientes se les llaman por su pueblo originario; Maya, Garifuna, Xinka entre otros. Si esto no lo convence, recuerde que todos somos personas iguales.


“Hoy hablaremos de las ETNIAS de Guatemala”

Error: Aunque en muchos textos de estudios, aún aparece el término “etnia” no lo siga enseñando, ya que refiere más bien a un “grupo” de personas. Es sabido que los pueblos originarios, son pueblos y han llegado a ser naciones. Tienen territorio, cultura y lengua, una organización política y social que les ha permitido permanecer en el tiempo y convivir con otros pueblos. Ni aparente a muchos países que viven en guerra o en pésima relaciones con sus vecinos. Muchos han afirmado que el “término étnica” esta determinado por los últimos censos en Guatemala, que para mejorar no estan actualizados desde el 1998, donde muestra que la población indígena baja. Lamentablemente se hablo que muchos “censos” fueron “genocidas estadísticos” para los pueblos originarios. Usted pregúntese: ¿algún censista le pregunto si pertenecía a los pueblos originarios?

“Habían pueblos originarios en Guatemala”

Error: Es típico escuchar que muchos educadores, políticos y hasta especialistas se refieren a los pueblos originarios en “un verbo pasado”; Habían, existieron, vivieron, comieron, etc. Claramente están en un error. La ley Pueblos indigenas, Acuerdos de Paz, Ley de Idiomas Nacionales, reconoce a 3 pueblos originarios (indigenas) con existencia en Guatemala.. Es cierto que en muchos no hay una descendencia clara, pero hablar de ellos como si ya no existiera en el caso Garifuna y Xinka, y esto no es correcto. Si quiere mostrar o enseñar sobre los pueblos originarios, no vaya al museo,es mejor invitar a la persona con más sabiduría de su comunidad que son los rostros vivos de la sabiduría ancestral, conozca su gastronomía, artesanía, tejidos, oralidad. Disfrute de su conocimiento sabio. Es cierto muchos museos recrean la vida de los pueblos originarios, pero como dicen los más sabios; ” a usted no le gustaría que su abuelita estuviera en exhibición”. Aprenda del que tiene más año y se ahorrara la entrada al museo.

Así podría seguir con más ejemplos, como el uso de ciertas palabras que se piensan que son del castellano, pero son de origen de nuestros pueblos o como muchos nombres pertenecen a denominación española y que se denominan de otra forma, etc. Una lista que suma y sigue. Lo importante es radicar del lenguaje del día a día estas palabras. Si se quiere pensar en un país multicultural, debemos comenzar respetando, pero en serio, a la base cultural de nuestra Guatemala.



domingo, 2 de marzo de 2014

EL ORIGEN DEL NOMBRE GUATEMALA


EL ORIGEN DEL NOMBRE GUATEMALA

Siglos antes de la proclamación de la República (1847), de la declaración de Independencia en 1821 o de las dulces palabras “Salve Querida Patria Dulce Guatemala”, del poeta antigüeño  Rafael Landívar,  este nombre ya sonaba y se escribía para aludir al territorio de los indígenas cakchiqueles, en cuya capital, Iximché, los conquistadores fundaron la primera ciudad de Santiago de los Caballeros.

La  más temprana mención del nombre Guatemala, con la grafía y pronunciación actual, se da a conocer en una carta que envía el conquistador Pedro de Alvarado a Hernán Cortez, desde Utatlán, la capital del señorío k’iché, el 11 de abril de 1524. Relataba que  había pedido gente de guerra a la ‘ciudad de Guatemala que está a diez leguas de ésta...’, y después informaba: ‘...yo me parto para la ciudad de Guatemala lunes once de abril donde pienso detenerme poco a causa del pueblo que está asentado en el agua que se dice Atitlán”.

Se vuelve a mencionar el nombre en otra carta, del 27 de julio, en que Alvarado anotó: “...esta ciudad de Guatemala donde fui muy bien recibido”. Era la forma castellanizada de Quauhtemallan, nombre con que los indígenas mexicanos que acompañaron a Alvarado llamaban al territorio cakchiquel, en cuya capital se funda Santiago de los Caballeros. Tan solo en algunas actas del viejo cabildo aparece, a veces, el nombre Guatimala, que después se extendió a toda la provincia.

Cuando en ausencia del Adelantado, su hermano Jorge de Alvarado traslada la capital al valle de Almolonga, aclara que el sitio “es término de la provincia de Guatemala”, pero la designación de más alto nivel, que prácticamente oficializa el nombre, ocurre cuando Carlos V designa a Pedro de Alvarado Gobernador y Capitán General: “...es nuestra merced y voluntad que agora, y de aquí adelante cuando nuestra voluntad fuere, vos el dicho Pedro de Alvarado seais nuestro Gobernador y Capitán General de la dicha tierra y provincia de Guatemala en la ciudad de Guatemala, que se dice agora Santiago”. El territorio de la Capitanía abarcaba desde Chiapas hasta Costa Rica, hasta que el 1º de julio de 1823,  las antiguas provincias decidieron cambiar el nombre por el de Provincias Unidas de Centro América, a lo cual seguiría la disgregación en Estados independientes. La República de Guatemala sería proclamada el 21 de marzo de 1847 y su primera constitución, promulgada en 1851.

 Voces antiguas

Según antiguas crónicas, a varios de los indígenas Principales de Santiago Atitlán cuando se les preguntó sobre el significado del nombre de Guatemala en 1585 también coincidieron con Iximché. En aquel año el Corregidor Alonso Páez Betancor, acompañado de Fray Pedro de Arboleda y del escribano Francisco de Villacastín, recababa datos, cumpliendo órdenes superiores, para la relación geográfica de Santiago Atitlán. Ellos respondían que “los viejos ancianos y señores de este pueblo siempre entendieron que el nombre y apellido de la ciudad de Santiago, que ahora está poblada de españoles, en su lengua materna de los naturales de esta tierra se llama Cakchequil, que, en lengua náhuatl quiere decir Cuauhtemala”.

Había una explicación lógica para dicho nombre. Los ancianos recordaban que hubo un tiempo en que había cuatro cabeceras de este reino: Tecpán Quauhtemala, Uhtlatlán, Tecuizitlán y Atitlán, cuyos señores se reunían a nombrar capitanes para dirigir el ejército contra sus rivales. “Uno de los capitanes se llamaba quauhtli, que en lengua castellana se dice águila. Y por esta causa se llamó desde entonces la cabecera desta tierra Cuauhtemala, .(porque generalmente su capitán usaba)... esta insignia del águila”

En resumen, los Principales de Santiago Atitlán confirmaron el hecho de que durante los primeros años de la dominación castellana, Guatemala y cakchiquel significaban prácticamente lo mismo para  españoles e indígenas. 

La traducción, según textos como el Popol Vuh y el Memorial de Sololá, es árbol rojo o árbol de fuego, siendo esta última la más aceptada porque “una tribu que hurtó el fuego entre el humo. Y fueron los de la casa de Zotzil... No pidieron el fuego los Cakchiqueles porque no quisieron entregarse como vencidos, de la manera como fueron vencidos las demás tribus”.

 Variantes fonéticas

A lo largo de décadas han surgido  expresiones que aluden a la terminación “mala” y la convierten en  adjetivo,  como en la frase “Pasó de Guatemala a Guatepeor”, lo cual no pasa de ser un uso sarcástico. En ocasiones, por razones afectivas se utilizan los términos Guatebuena o Guatelinda, con una connotación optimista. “Guatemaya” es otra variante cuya fonética alude precisamente a la cultura prehispánica. En 2006 surgió un movimiento ciudadano bajo el nombre Guateámala, conceptualizado con la raíz Guate y  el verbo “amar”. No obstante, para Miguel F. Torres, miembro de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala, no pasa de ser un uso hábil y muy bien intencionado. “Los nuevos nombres propuestos para evitar la terminación ‘mala’, no son históricamente válidos  para cambiar oficialmente el nombre del país”, señala.


Etimologías en maya y náhualt 

Aunque se han  manejado varias hipótesis etimológicas, es muy fuerte la que asocia el nombre Quautemallan a Iximché, pues tal como el historiador Jorge Luis Arriola afirma,  hay numerosos poblados guatemaltecos con nombres de origen mexicano para los cuales se conocen también  nombres antiguos de origen mayense.  Cita como ejemplos  Almolonga, que en náhuatl significa “donde mana agua”, pero cuyo nombre original era Bulbuxyá, “manantial”; Chichicastenango, “lugar de las ortigas o chichicastes”, se llamaba Chugüilá o Chilá, que son palabras que tienen el mismo significado; Chimaltenango, “muralla de escudos”, era Bocob o Bocó, que significa escudo; Mazatenango, “lugar de venados”, se llamaba Cakolquiej, que tiene también un significado equivalente; Totonicapán, “en el lugar del agua caliente”, se llamó Chuimekená, “lugar sobre el agua caliente”; y Zapotitlán, “lugar de zapotes”, era Xetulul, “lugar al pie de los zapotes”.
Jiutemal:
Nombre de un legendario rey cakchiquel, según  el cronista Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán. 
Coactemallan:
Palo de leche, según un antiguo vocablo cakchiquel.
Cuahuitimal:
Fuente o yacimiento de donde se extrae el betún amarillo, según el cronista Francisco Ximénez.
Quautemalli:
Palo podrido, de acuerdo con la hipótesis del historiador Domingo Juarros.
Cuahuitlmalan:
Traducción náhuatl del nombre  ‘Chi Iximché,  que significa “lugar del árbol de maíz, nombre que aludía al árbol de ramón, según una teoría expuesta en el Libro de las Geonimias de Jorge Luis Arriola.
Guhatezmalhá:
Cerro de agua, según el cronista Francisco de Paula García Peláez.
Quauhtlimallán:
Águila Cautiva, según  Manuel García Elgueta, citado por la Historia General de Guatemala. 
Cuahtemallan:
Lugar de bosques o lugar boscoso.
Quauhtemallan:
Árbol rojo o árbol de fuego, nombre con que los indígenas mexicanos que acompañaron al conquistador Pedro de Alvarado designaban a Iximché, capital de los caqchikeles (Arriola).

  Fuentes: Historia General de Guatemala e historiadores Miguel Álvarez Arévalo, Miguel F. Torres,  Roberto Mayorga y  Fernando Urquizú.

jueves, 20 de febrero de 2014

DIA DE LA LENGUA MATERNA


"Na'ah tumuki hu' wirikin, asuk iman na wirin, neela aloxka man hunuk xan taatitas xiki utahli, Uruxumu xiki huxi Pochaali Xinka .

Asuk wiriy xan utah wirikin pataxama nik Uruxumu xiki Poochali xiki man sepiy tumukin. Xamak pata' yuwa'xama utah wirikin neela hi' iwixnuka' xan Uxumuli.

Hin kosey hunuk 'uh asuk yuw'ak xan utah wirik, yuw'ay hunuulhi, pataxay xiki narila... Wirin utah wirikin xiki ikal 'ura tumuk..."

"Siento orgullo atraves de mis palabras, cuando me expreso en mi idioma originario, porque en ellas se sigue escuchando el pensamiento de mis padres, mis abuelos y mis ancestros xinkas.
Cuando hablo mi lengua materna me recuerdo de mis abuelos y abuelas, y eso me hace feliz y jamas podemos olvidar nuestra lengua porque es herencia de nuestras abuelas y abuelos.
Es importante saber que cuando se pierde un idioma ancestral, se pierden los conocimientos, las experiencias y las enseñanzas... Hablar mi lengua materna es un orgullo..."

Día Internacional de la Lengua Materna

 En el año 2000 la ONU estableció que cada 21 de febrero se celebre el Día Internacional de la Lengua Materna con el objetivo de promover la diversidad lingüística y cultural y el multilingüismo.

El tema de este año (2.014) es “Las lenguas locales y la transmisión del conocimiento científico”.

Contrariamente a la creencia común, las lenguas locales son totalmente capaces de transmitir los conocimientos científicos y tecnológicos más modernos. De hecho, la comunicación en el mundo de las ciencias se establece mayoritariamente en idiomas vernáculos. Con la exclusión de estas lenguas, sus hablantes se verán privados de su derecho humano fundamental al conocimiento científico. En cambio, su preservación abre las puertas al enriquecimiento con saberes tradicionales científicos a menudo ignorados.

Las lenguas e idiomas son los instrumentos más poderosos para preservar y desarrollar nuestro patrimonio cultural, tanto el tangible como el intangible. Todas iniciativas dirigidas a difundir las lenguas maternas servirán no sólo para incentivar la diversidad lingüística y el multilingüismo, sino también para crear una mayor conciencia acerca de las tradiciones culturales en todo el mundo y promover la solidaridad basada en el entendimiento, la tolerancia y el diálogo.



jueves, 30 de enero de 2014

EL ENCANTO DE LOS CERROS (TRADICIÓN ORAL XINKA)


EL ENCANTO DE LOS CERROS 
(TRADICION ORAL XINKA)
Ed D. Cesar Augusto Castillo

Cierto dia mi abuelo nos contó una historia que en algunas lugares de nuestro territorio xinka, existian unos cerros los cuales ningun hombre cuidaba pero que se cubrian de mucha vegetación y frutas de todo tipo, y que siempre los arboles frutales tenían frutas aun cuando no era temporada, eran propiedad del Señor del Cerro. 
se decia que estos sitios fueron guardados y bendecidos por los antepasados XINKAS para que sus ancestros y descendientes tuvieran un lugar de descanso eterno.  

Al desaparecer en gran parte de la cultura Xinka por la invasión y persecución de la invasión española, estos lugares comenzaron a ser visitados por personas las cuales determinaron que dichos lugares tenían cierto secreto, magia de encantamiento, pues los árboles no cesaban de producir sus frutos. 
Cierto día un muchacho llamado Arluta entro al territorio del Señor del Cerro y en la entrada encontro un letrero que decía: "puedes tomar todo lo que puedas comer todo lo que quieras disfrutar todo lo que deseen, hasta que se ponga el sol, pero jamas saque nada o los guardianes del cerro lo estorbaran. 

Arluta comió y comió, camino y encontró arboles de todo tipo y forma, aguacates, aceitunas, lorocos, nisperos, banano, jocote, anona y muchos mas. El muchacho no hizo caso al letrero, pues el era escéptico a eso, saco una bolsa que llevaba consigo y robo varias frutas y la deposito en la bolsa. 

Empezó a caminar hacia la salida, pero cada vez se daba cuenta que el tramo era mas largo, y siempre llegaba al mismo lugar, le llego la noche ya perdido. y cuentan que durante la esa noche no encontró el camino hasta que arriba de un amate, escucho un silvido.... shiiiiiiiiiiiifffff, voltio hacia arriba y encontró a un individuo que sin pronunciar palabra, le señaló la bolsa de frutas y luego los árboles. 
Arluta entendió que debía devolver lo robado, y pedirle perdón al Señor del Cerro por haberse aprovechado de su hospitalidad, dejo regadas en el suelo las frutas al pie de los árboles. 
Al hacerlo camino por 16 minutos y estaba ya amaneciendo y recostó su cabeza sobre lo que parecía un árbol frondoso de Matilisguate, al despertar vio a bastante gente entrando en la puerta de aquel misterioso lugar, que lo saludaron muy amablemente con un ¡¡Tz'ama Pa'ri Arluta tuuri!!, el muchacho asustado se levanto corriendo y jamas volvio a tomar nada que no fuera "necesario" para su vida.


LEYENDA DEL CERRO COLORADO (TRADICION ORAL XINKA)


LA LEYENDA DEL 
CERRO COLORADO
(TRADICIONAL ORAL XINKA JUTIAPANECA)

Contaban de un hombre al que llamaremos "Tirso",  que había escuchado hablar incrédulo de esa leyenda,  y de ese lugar a donde se internaban todos aquellos desesperados de no  encontrar trabajo y regresaban meses después con costaladas de dinero. 

"Estoy tan amolado, que trabajaría hasta para el mismo demonio", exclamó un día Tirso agobiado por las presiones económicas que lo hicieron capaz de clamar ese nombre con todas sus fuerzas.  De repente escuchó los cascos de una bestia que cabalgaba en medio del monte. Entre los árboles apareció un hombrecito, montado en un gran caballo y en lujosa silla, cuyos cinchas  se amarraban hasta arriba, para que el pequeño jinete alcanzara a meter los pies en los esrtribos.  Posó su caballo en frente de Tirso y con voz fina le preguntó: "¿de verdad querés trabajar?. 

Tirso sintió un nudo en el estómago,  pero el hambre le apretó más la tripa que el mismo miedo y con la voz más delgada que la de aquel hombrecito, respondió a medias : "ah chish, y por qué no".

Entonces - le indicó el hombrecito -, subite en ancas que yo te llevo a trabajar al Cerro Colorado, pero eso sí, te tengo que vendar los ojos, porque no podés ver el camino hacia ese lugar. Cuando lleguemos, te destapo.

Tirso se dejó poner el pañuelo y se dispuso a  emprender aquel viaje extraño, que le prometía un pago por un trabajo que ni siquiera sabía de lo que se trataba. Por el camino sólamente oía los cascos del caballo, pero en algunos tramos, sentía que el alma se le trastornaba pues escuchaba lamentos desgarradores y un intenso olor a azufre. Los escalofríos fueron su única compañía.

Por fin se detuvo el caballo y el hombrecito desveló la mirada de Tirso y éste comprobó lo que algunos contaban por las aldeas. Ese lugar era como lo pintaban, sombrío, tenebroso, frío y lleno de gente trabajando de lado a lado.

Allí había mujeres cocinando y  limpiando,  hombres acarreando basura, rajando y cargando leña, arriando ganado, matando cerdos y gallinas, en fin haciendo una y mil tareas. El hombrecito le indicó a Tirso que tenía que trabajar ayudando en la panadería. Le dijo sus tareas  y antes de dar media vuelta, le advirtió: "Todo lo que veás aquí, no se comenta ni entre los trabajadores y todo lo que aquí pase...aquí se queda". Tirso asintió con cierta sumisión y se resignó a quedarse, viendo cómo el hombrecito se desparecía en su caballo.

En aquel lugar se vivía al revés. Se dormía de día y el trabajo empezaba a las 6:00 de la tarde.  Había que hornear un pan raro, negro y sin sabor. Las cocineras preparaban grandes cantidades de comida y las otras mujeres la  servían en unas mesas largas sin comensales. Ya servida la comida, salían de los comedores sin ver quienes iban a comer.  Al rato se les avisaba que volvieran a entrar y recogían los platos, sin una una sóla migaja. Los platos parecían relamidos.

Era insano ver cómo la mejor comida se pasaba a los misteriosos comensales y la peor se repartía entre los trabajadores.

Así transcurrían los días, durmiendo de día y trabajando de noche, para alguien que nadie había visto. Entre los empleados casi nadie hablaba de lo que allí pasaba y lo que más intrigaba a Tirso era ver los platos que salían como limpios de aquellos comedores. ¿Quiénes podrían llegar con tanta hambre, para no dejar ni una sobrita de comida?.

Un día Tirso quiso desengañarse y a hurtadillas logró ver por la rendija de una puerta a quiens llegaban a comer cada noche. Mejor hubiera sido no averiguar nada, porque Tirso se llevó el susto de su vida: Después que las mujeres servieron la comida y salieron del lugar, cientos de cabros cornudos entraron al comedor y poniendo los cascos en la mesa, lamieron los platos hasta terminarse todo. 

Tirso se asustó muchísimo hasta sentirse un poco enfermo y pasó algunos días en cama, deseando el día que regresara el hombrecito que lo trajo, para poder salir de ese lugar. Después de un tiempo se recuperó del susto y volvió a su trabajo, pero encontró que sus tareas habían cambiado. Ahora debía trabajar en el rastro, destazando animales para el consumo.

Su primera tarea fue ir a matar a una vaca robusta. Sin costumbre de matar animales, tomó el hacha para intentar cortarle la cabeza a la res, cuando ella exclamó: "no me matés mijo, soy tu tía". Tirso sintió morirse al escuchar hablar a la vaca y más diciéndole que era su tía.  

Ella le explicó que a aquél horrendo lugar iban todos los que practiban la magia negra en la tierra y sus almas encarnadas en animales, eran esclavas nocturnas del demonio. "Los cabros que viste  devorar la comida en las mesas, no son más que legiones del cachudo",  le indicó la tía.

Luego le dijo que fingiera seguir enfermo y que pidiera a otro que matara a la vaca, y que luego pidiera irse de allí.

Así lo hizo Tirso y pretextando enfermedad, pidió regresar a su tierra, agradeciendo la oportunidad del trabajo. Al siguiente día, apareció el hombrecito jinete y antes de montarlo en el caballo le dijo: "tomá estos dos costales y llenalos de carbón, que te los vas a llevar".  

Tirso obedeció al hombrecito y llenados los costales, se montó  en ancas y emprendió el viaje de regreso, nuevamente con los ojos vendados y pasando por aquellos lugares hediondos a azufre, donde escuchaba lamentos y susurros.

El canto de los pájaros le indicó que había llegado a tierra conocida y quitándose el pañuelo de los ojos, descendió del aquél enorme caballo. Allí lo dejó el hombrecito, con sus dos costales de carbón, que sorprendentemente, se habían convertido en bolsas llenas de monedas de plata. 

Ahora Tirso era uno más de los que había ido a trabajar al Cerro Colorado y su historia pasaría a ser parte de las leyendas del lugar. A lo mejor de esas que nadie creerá.

Ah, y al regresar a su aldea, llegó a tiempo al entierro de su tía, la que tenía fama de bruja...


EL CERRO PUERTA DE LOS XINKA (TRADICION ORAL)


EL CERRO PUERTA TECU'AN
HERENCIA ORAL XINKA
Ed. D. Cesar Augusto Castillo

Cuenta la leyenda que durante la “era de los Señores del Agua Clara llamados los Gentiles”, dos hermanos llamados Tiwina y Rawina, encontraron una pequeña serpiente de dos cabezas a la que adoptaron, llevándosela a vivir con ellos. Este animal no era una serpiente común, era un Tecuani que crecía día a día, de manera exponencial, conforme se alimentaba. 

Cuando la serpiente alcanzó el tamaño de un hombre, los habitantes del pueblo obligaron a los hermanos a deshacerse de ella, pues ponía en peligro no sólo la vida de los animales que criaban, sino la de los mismos vecinos. Muy a su pesar, los hermanos condujeron a la serpiente hasta el mar donde, con engaños, la abandonaron. La serpiente, al darse cuenta de que había sido abandonada, inició el viaje de regreso a la casa de los hermanos.

En su camino, el ofidio de dos cabezas fue comiéndose todo lo que encontraba a su paso, incluidos hombres y animales grandes, como los venados, ganando cada vez más y más tamaño. 

Uno de los vecinos del pueblo, la vio venir a lo lejos y dio la alarma en el pueblo. Todos sus habitantes emprendieron una huida que los llevó hasta las faldas del cerro que ahora se conoce como cerro Tecuan.

En el momento en que la serpiente de dos cabezas llegó a ponerse a tiro para devorarlos, el cerro Tecuan se abrió y por él entraron todos los pobladores de la aldea, cerrándose a su paso. Cuando el peligro pasó, los hombres salieron desde las entrañas de la montaña tras lo cual esta se cerró. La línea negra que atraviesa el cerro Tecuan sería la cicatriz que quedó tras esta experiencia sobrenatural. Viendo que este cerro era mágico y que el Señor de la montaña les había ayudado a ocultarse de la serpiente, los hombres construyeron en su honor el templo dedicado a la Luna y vivieron a sus pies, fundándose la ciudad de nuestros ancestros... que los arqueólogos y conservadores tratan de entender, desentrañando los  secretos que nuestro pueblo a guardado por siglos para el mundo. 


miércoles, 29 de enero de 2014

EL CALENDARIO CLIMATICO XINKA


LAKMAK KIAK
EL CALENDARIO CLIMÁTICO DE LOS ABUELOS XINKA

La cultura Xinka es rica en conocimiento empírico ancestrales, es decir, basado en la experiencia y lo que se ha observado a lo largo del tiempo que conoceremos como ciencia tradicional.

Ejemplo de lo anterior es la técnica basada en la observación del clima durante el primer mes del año para pronosticar cómo será el clima en los meses siguientes: el llamado Calendario Agricola, cabañuelas entre otros nombres que se le han adoptado a través del tiempo, Lakmak Xawatza como se le conoce popularmente a cada día del periodo de tiempo mencionado.

ORÍGENES
El origen de las cabañuelas proviene de los Protosincas (xinka 3,000 al 1,500 a.c.), quienes a su vez tomaron esta técnica para pronosticar el tiempo adoptada luego por grupos como los mayas y otras culturas como los aztecas. Los calendarios de ese entonces consistían de 18 meses de 20 días cada uno y cada día del primer mes dejaba ver cómo sería el clima de cada uno de los otros meses que le seguían, según el conocimiento antiguo.
Ya con la llegada de los invasores europeos y el calendario gregoriano de 12 meses, se adaptaron las cabañuelas a este calendario.

Aparte de las diversas maneras de pronosticar las condiciones meteorológicas, como por ejemplo los remolinos de tierra, las “casas” en la Luna o en el Sol, las hormigas con alas, los eclipses, y otros fenómenos, para los xinkas las cabañuelas son parte del conocimiento y ciencias tradicional  del tiempo, se basa en todos los días del primer mes del año y con ello predice las condiciones para los próximos 334 días; es una auténtica sabiduría oral. 

Por citar un ejemplo, tenemos que si el día 9 de enero es nublado, templado y lluvioso, entonces alguien dice: “Ah, es que estamos en la cabañuela de septiembre”. Luego, al día siguiente, las particularidades climatológicas pueden ser de cielo despejado, con viento y algo frío. “Bueno, explican, es que ahora estamos en la cabañuela de octubre”.

EL SISTEMA CIENTIFICO

Primero hay que llevar una bitácora detallada del comportamiento meteorológico de cada día de enero, donde se anoten los datos pertinentes. Utilicemos el día 6 como ejemplo, el cual corresponde al mes de junio. Así que desde temprano observamos el cielo, el viento y la temperatura. El resultado nos daría algo como lo siguiente: soleado, sin viento y caluroso. (Por supuesto que estos datos son relativos porque a lo largo del día puede haber variaciones relevantes como: primero fresco y luego caliente, así como primero nublado y después soleado. Por ello es mejor tomar una media, es decir, qué predominó más horas durante el día.)

Entonces, cada día tiene un mes que se le atribuye de manera sistemática (del 1 al 12 es ascendente y del 13 al 24 descendente).

Después tenemos que del día 25 al 30 se toman por medio día para cada mes; desde la madrugada hasta el medio día, la tarde y noche.

Finalmente tenemos al día 31 con sus 24 horas. En este caso cada dos horas son asignadas a cada mes, a partir de la madrugada.

Y bien, ya tenemos todos los días y sus horas correspondientes a cada mes del año. Si volvemos a nuestro ejemplo original, que es el mes de junio, sabemos que sus días son el 6, el 19, la tarde y noche del 27, y las horas de las 12:00 a la 1:59 de la tarde del día 31.

El sistema parece complicado, pero todo es ser pacientes, sistematico y observar con detalle todos y cada uno de los días, realizar las anotaciones adecuadas, analizar y comparar todos los datos obtenidos para luego sacar las conclusiones de cómo será el clima en tal o cual mes del año. Así, con mucha anticipación ya sabremos cuándo lloverá, qué meses serán muy calientes, cuáles serán fríos, cuándo habrá heladas, y demás, sin necesidad de estar pendientes de los pronósticos del tiempo en la televisión, los cuales, son poco confiables debido a que manejan datos muy globales y temperaturas máximas y mínimas en los extremos para asegurar “poco margen de error”.

Queda asentado -aun en el inconsciente colectivo-, que el conocimiento popular suele ser muy certero, pues con base en la observación ancestral y cotidiana de los fenómenos naturales, del comportamiento de los animales, del desarrollo de la vegetación e, incluso, de las dolencias repentinas de nuestro propio cuerpo, llegamos a descubrir otros acontecimientos del entorno, aunque se diga que tal conocimiento ya se ha perdido.