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PUBLICACION REVISTA D

miércoles, 10 de febrero de 2016

LAS GUERRAS DE HARINA EN MIÉRCOLES DE CENIZA


UNA GUERRA DE "HARINA"
LA TRADICIÓN DEL MIÉRCOLES DE CENIZA

Jutiapa celebra el Miércoles de Ceniza con su tradicional batalla de harina y la consiguiente comida popular en la que participan vecinos de todas las edades.

Un señor camina por una calle envuelto en una nube blanca. Agita la cabeza y se sacude, alternativamente, el polvo adherido a las mangas de su abrigo. "Están por todas partes" aclara como el combatiente atrapado en territorio hostil. Entonces se refugia en una tienda. Así son las cosas cada Miércoles de Ceniza en el territorio de los xinkas y mestizos. Una batalla de harina toma las calles y cualquiera que no participe de ella puede sufrir un daño colateral.

Los más pequeños del pueblo guerrean desde primera hora de la mañana y todo el que puede se les une. Cesar Castillo Director del Centro de Estudios Lingüísticos "NARILA", explica que hace unos 100 años aproximadamente se inicio con esta notable festividad. Los niños y niñas no asisten a clases ese dia, porque esta prohibido jugarlo en los centros educativos, por el peligro que pueden ocasionar,  entre ellos los mas pequeños son los excluidos a participar, esta es una convivencia sana donde los jóvenes y niños aprovechan para compartir con sus vecinos y con desconocidos tambien, se realizan guerras y equipos y vengarse de algun mal gesto golpe de "harinazos".

La batalla continúa hasta el mediodía, entonces los combatientes zanjan el asunto en torno a un perol de arroz. Los civiles salen de casas y bares, apartan las maderas que protejen sus casas de las lluvias y que hoy les han hecho de parapetos y se reúnen para celebrar la ansiada tregua.

Las batallas de harina son un conflicto que, como casi todos, no guarda respuesta alguna. Ningún vecino acierta a describir el origen de la tradición que, sencillamente, pasó de celebrarse con la ceniza de los braseros a hacerlo con harina, hará unos cien años. Pero del comienzo de todo seguimos sin saber nada. Y hasta su pervivencia parece un misterio. Cada Miércoles de Ceniza, como de forma espontánea, las calles se llenan de harina y, por mera tradición, las mujeres del pueblo se afanan en preparar la comida popular. Pasará un año hasta que podamos contar otra guerra tan sana y querida por sus protagonistas.